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Asunción, 15 de Diciembre de 2018

 
 
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12 de Enero de 2011

En la mira de la violencia contra la niñez y la adolescencia

No es mucho lo que se ha producido a nivel investigativo en nuestro país en lo referente a violencia y maltrato hacia niños, niñas y adolescentes. Existen investigaciones aisladas, estudios realizados desde organizaciones sociedad civil, encuestas específicas que abordan algunos aspectos de la problemática. Estas investigaciones, sin embargo, nos permiten tener una visión de la problemática de la violencia y de la penosa realidad por la que atraviesan miles de niñas, niños y adolescentes en el Paraguay.

Lamentablemente, todavía no existe la suficiente voluntad política y una adecuada política pública para que el propio Estado Paraguayo, en base a los reiterados mandatos y recomendaciones de los Organismos Internacionales, emprenda un estudio serio y minucioso que se exprese en datos oficiales sobre la situación de la violencia contra niños, niñas y adolescentes. Consideramos en este sentido que el desarrollo de estudios a nivel país sobre la problemática del maltrato hacia niños, niñas y adolescentes y la violencia en general pudieran conducir a la necesaria concreción de un sistema de indicadores, que a su vez contribuiría al fortalecimiento de las políticas de protección. Si bien sabemos que los datos en sí mismos no transforman la realidad, son, sin embargo, instrumentos indispensables para el ejercicio de la exigibilidad.

El Informe mundial sobre violencia contra los niños (Pinheiro, 2006) informa que 5.7 millones de niños son forzados al trabajo esclavo, 1.8 millones a la prostitución y 1.2 millones son víctimas de tráfico. Mientras que comúnmente se piensa que la esclavitud terminó hace décadas, hoy en día hay más esclavos que en ningún otro momento en toda la historia. Sólo el 2,4% de los niños del mundo están legalmente protegidos del castigo corporal. De los 11 millones de bebés nacidos cada año en Latinoamérica y el Caribe, 2 millones -en general entre el sector afectado por la pobreza, los afroamericanos, los campesinos e indígenas- nunca serán registrados. Nacen pero no existen en términos legales o administrativos (Pinheiro, 2008, p.77)

Por otra parte y coincidente con los resultados arrojados por el informe de la OMS/OPS se informa que el riesgo de muerte es alrededor de 3 veces mayor para niños y niñas menores de 1 años en comparación con los de 1 a 4 años, que a su vez enfrentan el doble de riesgo que los niños y niñas de 5 y 14 años. Cuanto menor sea el niño, mayor es la probabilidad de que su muerte sea causada por un miembro cercano de la familia (Pinheiro, 2006, pág. 51) En algunas regiones, especialmente en América Latina, las mayores tasas de homicidio de cualquier grupo de edad de la población se dan entre ´personas de 15 – 19 años. 

Los datos de violencia intrafamiliar que se registran son alarmantes. Según estudios, entre el 14% y el 56% del abuso sexual de niñas y hasta el 25% del abuso sexual de niños, fue perpetrado por parientes o padrastros/madrastras.

Mapa de la Violencia

Paraguay no escapa esta realidad y, en relación a los cuatro indicadores (Tasa de homicidios, tasa de muertes por accidente de transito, tasa de suicidios y tasa de muertes por arma de fuego) de gran prioridad para la comprensión y el análisis de la violencia, se encuentra en un puesto preocupante; las tasas así lo indican. Las tasas de homicidio se incrementaron considerablemente (y lo siguen haciendo): tan solo en el periodo 1994 – 2004 las cifras se dispararon de 12,1 homicidios por cada 100.000 jóvenes pasaron a 22,3, lo que implica un aumento del 84,3%. Esto comparado a la tasa total de homicidios en ese periodo, que pasó de 9,7 a 12,3 por cada 100.000 habitantes, o sea un incremento del 27,7 %, esto saca a la luz una alta tasa de victimización juvenil (Waiselfisz, 2008, p. 30), lo cual ubica a Paraguay en la posición 12 de los homicidios totales en la escena internacional. Sólo para tener cifras, entre los años 2006 – 2008, según cálculos hechos a partir de datos del Departamento de Estadísticas de la Policía Nacional (DGEEC, 2006, 2008), se reportó un promedio 750 denuncias de homicidio doloso por año.

Según datos recientes producidos por la Sub Unidad Técnica para el Sistema Regional de Indicadores Estandarizados en Seguridad y Convivencia Ciudadano (SES), dependiente del Ministerio del Interior, las tasa de homicidios para la población total del Paraguay ha disminuido en el 2008 de un 15,10 a un 13,11 por cada 100.000 habitantes, lo cual en números gruesos equivaldría a 831 homicidios para el 2009 (SES, 2009)

Un dato alarmante es la facilidad de acceso a las armas de fuego en la región, de ahí la importancia que se le ha dado al indicador tasa de muertes por arma de fuego; en este sentido Paraguay ocupa un lugar medio en relación a las tasas regionales: para el 2004 la tasa era de 8,4 por cada 100.000 habitantes, esta tasa se ha mantenido relativamente estable entre los años 2008 y 2009 llegando disminuir a 7,35 para este último año. Sin embargo, la tasa de mortalidad juvenil por armas de fuego manifiesta un alto grado victimización juvenil con una tasa de 15,8 para esta población (Waiselfisz, 2008, p. 98)

En cuanto a los accidentes de tránsito también Paraguay se manifiesta con un alto nivel de victimización juvenil, ya que en las tasas totales Paraguay ocupa la posición 15 de 16 países, sin embargo la tasa juvenil de víctimas de accidente de tránsito habla de 11,9 víctimas por cada 100.000 jóvenes, lo que ubica al país en la posición número 11. Es decir que muere un 41% más de jóvenes que de no jóvenes, lo cual representa la mayor tasa de victimización juvenil en la región (Waiselfisz, 2008, p. 62)

El Mapa de la violencia señaló un incremento notable del 151,7% en la tasa de muertes por suicidio para el periodo 1994/2004, o sea que de 3,2 suicidios por cada 100.000 jóvenes, en el 1994, se elevó a unos 8,1 suicidios, en el 2004 (Waiselfisz, 2008, p.67) Esto representa el mayor aumento registrado en los países de América Latina que se analizaron, estando Paraguay en la posición número 3 en el contexto internacional, en lo que a victimización juvenil por suicidios se refiere. En la actualidad esta tasa ha disminuido notablemente, para los años 2008 y 2009 la tasa de muertes por suicidio ha ido de 5,57 a 4,98 respectivamente.

De entre los indicadores relacionados a la temática de violencia, y según los últimos informes presentados por el Ministerio del Interior al SES, resalta notablemente la tasa de denuncias de maltrato a niñas, niños y adolescentes por cada 100.000 personas con menos de 18 años, siendo esta tasa de 29,4 para el año 2009 a la cual, sin lugar a dudas, podemos sumar la tasa de denuncias de violencia intrafamiliar por cada 100.000 habitantes, que es de 31,16 para el año 2009. Estas tasas están íntimamente relacionadas, pues toda violencia dentro del seno la familia afecta de forma directa o indirecta a los niños (SES, 2009)

Material basado en el documento de trabajo del Capítulo 4. "Antecedentes de investigaciones. Revisión de principales experiencias de investigación a nivel nacional y regional sobre temática de violencia contra niños, niñas y adolescentes". Autor: Rubén Capdevila

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10 de Diciembre de 2010

Capítulo de Niñez y Adolescencia se presenta en el informe de CODEHUPY

Reclamando “vida sin violencia, seguridad sin tortura y libertad sin discriminación” la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY), capítulo paraguayo de la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PIDHDD), presentará el Informe “Yvypóra Derécho Paraguáipe 2010, Derechos Humanos en Paraguay” el próximo viernes 10 de diciembre, a las 19:30 hs., en la Plaza Italia (Ygatimi e/ 14 de Mayo y 15 de Agosto). Tras la presentación se rendirá un homenaje in memorian a Ananías Maidana, Carlos Bareiro y el sacerdote jesuita Antonio de la Vega, por constituir un ejemplo de vida y una constante inspiración en la lucha incansable por la vigencia de estos derechos y la construcción de una sociedad democrática.

La presentación del informe estará a cargo del integrante de la coordinación de turno de la CODEHUPY, Roque Orrego, previas palabras de la secretaria ejecutiva, Carmen Coronel Prosman. En la plaza Italia además se desarrollará ese día (desde las 16 hs) una exposición y actividades propias de las “Jornadas por los Derechos Humanos 2010” también convocadas por la CODEHUPY, conjuntamente con organizaciones y movimientos interesados en promover y defender los derechos humanos. Dichas jornadas se iniciaron el 1º de diciembre pasado y se desarrollarán hasta el 22 de este mes, con el mismo lema “Vida sin violencia, seguridad sin tortura y libertad sin discriminación”. Ese mismo día, viernes 10, circulará en tiradas de diarios de alcance nacional un insert conteniendo nociones básicas sobre derechos humanos, con el objetivo de que el acceso al documento contribuya a fomentar el debate sobre estos derechos.

La CODEHUPY reitera su adhesión a una cultura de paz y no violencia y condena cualquier atentado a la vida, a la integridad y a la libertad personales, en todas sus expresiones. Recuerda que los derechos humanos son una conquista de la humanidad toda y que el Estado es responsable de respetarlos, garantizarlos y satisfacerlos. Y que los pilares fundamentales en que estos derechos se fundan históricamente son: el respeto a las libertades individuales, las garantías del debido proceso y el derecho a un juicio justo.

Por lo tanto, el Estado paraguayo debe fortalecer las instituciones, las leyes, las políticas, los programas y las prácticas para la prevención y el control de la criminalidad y la violencia sin que se violen los derechos a la vida, la libertad, la seguridad e integridad personales; las garantías judiciales y el debido proceso.

La CODEHUPY recuerda que solo puede construirse seguridad ciudadana colocando como centro a estos derechos. Fuera de ello, se reproduce una matriz de pensamientos y prácticas autoritarias propias del tiempo de la dictadura stronista. Justamente, el Gobierno actual se había embanderado con la promesa de un cambio en las políticas de actuación basadas en el irrespeto a los derechos humanos. Esto, tras un patrón de actuación estatal (suficientemente demostrado a lo largo de veinte años de vida política post-dictatorial en Paraguay) basado en la represión y criminalización de la protesta social, y que se tradujo en numerosos casos de asesinatos, desapariciones, detenciones e imputaciones no demostradas, así como en la frecuentemente deficiente, insuficiente o interesada actuación de instancias como la Fiscalía (ejemplo, los 77 casos de asesinatos de activistas y dirigentes sociales relacionados con la lucha por la tierra en el Paraguay entre 1989 y 2005, documentados en el Informe Chokokue).

La CODEHUPY ha señalado en su último informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU (julio, 2010) que Paraguay registra en los últimos años una tendencia creciente de detenciones ilegales, apremios físicos, allanamientos ilegales de moradas, torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes por parte de agentes estatales, perpetrados sistemáticamente en el interior del país, especialmente entre ciudadanos en situación de pobreza. Este cuadro grave incluye, además, privaciones al derecho a la vida, precisamente dentro de prácticas represivas vinculadas tanto a la corrupción en la institución policial, como al hecho de que sus agentes no se adecuan a los estándares internacionales previstos y ejercen violencia a través de armas de fuego.

La CODEHUPY seguirá desempeñando un rol de vigilancia, denuncia y defensa ante las actuaciones estatales que se aparten de esta premisa, aportando de esa manera desde la sociedad civil a un país con justicia y democracia plenas.

¿CUÁNDO SE VIOLAN LOS DERECHOS HUMANOS?

Los derechos humanos se violan cuando el Estado, a través de sus autoridades o particulares (que operan bajo la autorización, tolerancia o aquiescencia estatal) realizan acciones u omisiones que privan a las personas del disfrute de los mismos. Por eso, no todo abuso contra una persona, ni toda forma de violencia es necesariamente una violación de los derechos humanos. Pueden ser crímenes, incluso gravísimos, pero si es solo obra de particulares no será una violación de derechos humanos, salvo que las autoridades judiciales no impartan justicia o los hechos constituyan violaciones de carácter general o sistemático  que comporten el incumplimiento del deber de garante de los Estados. La responsabilidad del Estado como miembro de la comunidad de las naciones es juzgada o examinada por los órganos previstos por los tratados de derechos humanos.

La CODEHUPY es una red que nuclea a 24 organizaciones sociales y no gubernamentales titulares y a seis organizaciones adherentes. Todos sus miembros tienen en común la defensa de los derechos humanos en distintos ámbitos del acontecer nacional.

Contactos:

Coordinación de Turno: Roque A. Orrego O. (0991) 700 907/ Alcides Villamayor (0981) 525 996/ Mirta Ruiz Díaz (0981) 828 774 Carmen Coronel Prosman/ Secretaria Ejecutiva CODEHUPY/ (0981) 403 511